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Cien años del Guipúzcoa
El 20 de enero de 2026, día de San Sebastián, se cumple el primer centenario de la botadura de la embarcación de salvamento motorizada Guipúzcoa, construida en 1925 en los astilleros Feliciano Gamboa y Compañía. Esta nave, concebida para asistir a la flota pesquera de bajura del Cantábrico, destacó desde su origen por su carácter innovador y su diseño adaptado a condiciones marítimas exigentes. Actualmente forma parte de la Colección de Embarcaciones Tradicionales del País Vasco, perteneciente a la Diputación Foral de Gipuzkoa, y fue restaurada entre 2021 y 2023 en la Factoría Marítima Albaola, recuperando su aspecto y características originales.
Su construcción fue promovida por la Sociedad Humanitaria de Salvamentos Marítimos de Guipúzcoa, fundada en 1879 siguiendo el espíritu solidario de Aita Mari y considerada la primera institución de este tipo en España. La entrada en servicio de la Guipúzcoa coincidió con un periodo de rápidas transformaciones tecnológicas: la propulsión mecánica había reemplazado casi por completo la navegación a vela y remo, aumentando la seguridad de los pescadores, pero también ampliando el alcance de sus expediciones. Este cambio generó un nuevo reto: los accidentes comenzaron a ocurrir cada vez más lejos de la costa, donde las lanchas de salvamento a remo ya no podían operar con eficacia.
Así nació la Guipúzcoa, concebida como una lancha potente, segura y específicamente diseñada para el rescate de pescadores. Se convirtió en la primera embarcación de salvamento motorizada de España y, aunque la motorización ya existía en países como Gran Bretaña o Francia, el verdadero avance de la Guipúzcoa residía en su diseño, especialmente pensado para superar los riesgos de las operaciones de rescate de pesqueros. Redes, cabos y aparejos flotantes podían comprometer tanto la misión como la seguridad de la tripulación, por lo que se requería una embarcación especialmente preparada.
En 1924 se convocó un concurso para diseñar una embarcación específica, pero ninguna propuesta satisfizo plenamente las exigencias de la Sociedad. Finalmente, a partir de un boceto propio, los astilleros Feliciano Gamboa y Compañía materializaron en 1925 una embarcación extraordinariamente avanzada para su época. La Guipúzcoa navegaba exclusivamente a motor, eliminando cualquier aparejo de vela o remo, y contaba con dos motores de gasolina Yeregui de 24 caballos, que le proporcionaban una maniobrabilidad excepcional para operar en rías estrechas, puertos reducidos y zonas con restos de naufragios.
El casco incorporaba además medidas de seguridad habituales, como cámaras estancas, autodrizamiento mediante lastre de plomo en la quilla y desagües automáticos. Sin embargo, sus características más innovadoras incluían la bimotorización y un sistema de protección de hélices y timón mediante un túnel integrado en la estructura del casco, con acceso desde el interior. Este diseño permitía liberar posibles enganches sin realizar maniobras peligrosas en el exterior. La pala del timón, semicircular y protegida por la quilla y el codaste, completaba un diseño pensado para minimizar riesgos y optimizar la seguridad de la tripulación.





























































